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martes, 20 de octubre de 2015

Sopa Ayurbiótica Otoñal. Una Delicia Medicinal.


Sopa Ayurbiótica

Llegó el otoño y resfrecó un poquito. Las sopitas humenates van entrando genial acurrucados en el sofá, oyendo el repiqueteo de la lluvia y envueltos en nuestra manta favorita. Me encanta combinar la sabiduría ancestral del Ayurveda con la sobriedad y el equilibrio zen de la macrobiótica y a veces me salen unos mejunjes riquísimos, que además son fáciles de digerir y y muy reconfortantes para cuerpo y alma. En macrobiótica desechan los lácteos, las solanaceas (pimientos, tomates, berenjenas, entre otros) y las frutas tropicales (¡sí, incluidos los deliciosos mangos y piñas!) y apuestan por los cereales integrales, la soja fermentada con distinos métodos y el uso de algas, calabaza y zanahorias por un tubo y productos extraños como el el kuzu, las ciruelas umeboshis o la raíz del loto. En el Ayurveda, la ancestral ciencia médica de la India, se utiliza prácticamente todo, desde los lácteos y la carne (con tan mala reputación entre la gente sana de nuestras primeras líneas veganas e higienistas) hasta las nombradas solanáceas, el trigo y hasta el azucar y el café y lo que haga falta, todo depende nuestra constitución psicofísica, de nuestros desquilibrios, las estaciones del año(esto también se tiene en cuenta en macrobiótica), y de nuestros recursos y del medio en el que vivimos. Por mi parte, suelo dejarme guiar por la intuición, intento no mezclar más de tres verduras en la misma comida (aunque no es el caso de esta receta) y de comer lo que me apetece con moderación y escuchando mi cuerpo mientras preparo el alimento, durante la comida y sobre todo después de ellas, cómo me siento, cuál es mi clima psicofísico y mis niveles de energía. Te recomiendo encarecidamente esta sopa otoñal para todos los públicos. Si no te gusta el picante, o ya eres demasiado ardiente y temperamental por tu parte, sin necesidad de aditivos, ahórrate la cayena, pero en mi opinión le quita toda la chispa a la receta, aunque aún queda consistente y reconfortante. Lo más trabajoso es picar ultrafinas todas las verduras, a menos que se te de muy bien el cuchillo o tengas un procesador potente tipo thermomix, por lo demás es la receta más fácil del mundo. Ahí va:

Paso 1: Pica lo más pequiño que puedas:

1 calabacín (pártelo a lo largo y quítale las semillas con una cuchara y deséchalas)
2 zanahorias
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
1 cebolla
1 trozo pequeño de calabaza.

Paso 2: Sofreir 5 minutos con un poco de aceite.

Wakame


Paso 3: Añadir:

1 cucharadita de gengibre fresco picado ultrafino
1 cucharadita de algas agar-agar en polvo.
1 cucharadita de algas wakame en escamas finas( si las tienes en hojas grandes, hidrátalas y después picalas muy finas)
1 cucharadita de raís de loto en polvo.
1 pimienta cayena entera picada, incluidas las semillas que lleva dentro.
1 cucharidita de sal marina (recomendamos sal marina de la Guérande)

Cayena 

Paso 4: Cubrir con litro y medio de agua, llevar a ebullición y cocinar a fuego lento durante 35 minutos y listo.

Anímate a probar esta deliciosa y nutritiva sopa, es un éxito seguro, una bendición para nuestra salud y un deleite para nuestros sentidos.

Buen provecho
Om
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