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martes, 29 de septiembre de 2015

Asuntos Prácticos: Aclaración de Términos Yóguicos para una Vida Feliz.





OM

 Creo que practicar yoga es algo más que ejecutar ciertas posturas corporales y sudar profusamente en la acometida. Corren tiempos en los que el culto al cuerpo, la avidez por lo intenso, el coleccionismo de títulos, experiencias demostrables, cuantificables y calificatorias, así como el exhibicionismo a ultranza y el postureo han penetrado el ámbito del yoga y se empieza a confundir la velocidad con la manteca, de repente todos somos yoguisyoguinis y parece que todo vale y aquí hay que poner un poco de orden, me parece.  Al menos aclarar algunos términos.


El yoga es en esencia una experiencia interna, atestiguada por la propia Consciencia. Es una cosa entre el sadhaka y el Ishvara. Sadhaka  es áquel o aquélla que realiza sâdhana, esto es, literalmente, poner los medios para el logro. ¿El logro de qué? El logro que supone realizar la Unión, que es precisamente lo que significa la palabra yoga. La finalidad del yoga es sentirnos, o mejor aún, re-conocernos unidos a la Totalidad, al Ishvara, ser integros y felices. Cuando prácticamos yoga es muy importante saber cuál es nuestra intención (sankalpa). ¿Qué nos trajo a la clase de yoga? ¿Qué experiencia queremos obtener? ¿Qué me gustaría alcanzar a través de la práctica? Muchas personas se acercan al yoga buscando alivio a sus dolencias, ya sean físicas o psico-emocionales, en un intento legítimo de encontrar bienestar y bienaventuranza. Muchas de estas personas se sienten desconectadas de su cuerpo, de sus propios sentimientos o de sí mismas, y el yoga se convierte en una fuente de paz y en una herramienta para encauzar su salud, llevar conciencia a sus acciones y ser coherentes con lo que sienten, piensan y hacen. De modo que una lumbalgia, la fibromialgia, o un divorcio, te llevan a probar el yoga y acabas realizando un viaje de autodescubrimiento y sanación integral. Creo que un buen sankalpa,  la declaración de intención que lanzamos al iniciar la práctica, es este:  Quiero sentirme bien, quiero estar en paz, o mejor aún: Elijo estar bien, elijo estar en paz.  Esta intención y entregarse a la práctica con ardor y entusiasmo es más que suficiente para que la magia del yoga suceda. Una magia que no es magia ni nada que se le parezca porque no hay truco. El yoga sucede sencillamente porque ponemos los medios (sâdhana) para que suceda. Llevamos la atención a la respiración, conectamos ésta con el movimiento, abrimos el cuerpo, generamos espacio, nos aquietamos y nos reorientamos hacia el Ahora, una y otra vez, sentimos, escuchamos y obsevamos atentamente todo aquello que vibra y se mueve en nosotras, es decir, nos hacemos testigos de la vida manifestándose, desplegándose en que cada acción que llevamos a cabo, en cada paso, en cada transición de una postura a otra. El resultado es una mente despierta y aquietada, un cuerpo vibrante y espacioso, una sonrisa en el rostro y un corazón feliz. Eso es todo.

Clase de Yoga en el Centro Hanami

Un yogui o una  yoguini es aquél o aquélla que ha realizado esta unidad y ha consagrado su vida, su corazón y todas sus capacidades y voluntades a la realización del Ser, algo que, siendo sinceros, está mucho más allá que lo que la gran mayoría de los sedicentes yoguis están dispuestos a entregar a cambio de la Gran Liberación o Samadhi. Propongo que utilicemos el término sadhaka, que también es sanscrito y suena muy chuli, e implica que somos buscadores de dicha Unidad y que estamos poniendo los medios para lograrla, que en el fondo de nuestros corazones sabemos que todo está unido y sostenido por el Ishvara, aunque haya días que nos sintamos ajenos y extraños en un mundo patatero, y que actuamos con la confianza y la fe profunda en que el individuo es Cósmico, como dijo Shankara, y en el ejercicio de esta fe saboreamos la gloria de días gozosos, así como la caída a los infiernos de la duda y la irritación sólo para alzarnos de nuevo victoriosos gracias a nuestra voluntariosa práctica, cada vez más y más pertrechados con las herramientas y las pontencias que nos otorga el yoga para sucar los agitados mares de la ilusión, para saborear con intensa alegría los regalos de nuestra cotidaneidad.

Om 
Lokha Samastha Sukhino Bhavantu 
Om



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OM
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