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martes, 11 de agosto de 2015

La Práctica Raíz y sus Frutos Inmediatos.



Om
La Práctica Raíz es ésta: Detente por un instante, sumérgete en la quietud y espera un milagro.

Todas las personas que acuden a nuestra consulta, o a una clase de yoga, vienen buscando alivio. Todas, sin excepción, quieren sentirse mejor, estar en paz y ser felices. Por lo tanto, no hay ninguna diferencia, en la esencia, entre alguien que se presenta con escoliosis y alguien que muestra signos de depresión y apatía, entre alguien diagnosticado con fibromialgia y otra persona con diabetes. En nuestra propuesta terapéutica no buscamos las diferencias entre unos clientes y otros, no estamos interesados en el diagnóstico, ni siquiera buscamos la remisión de los síntomas, aunque a veces esto sea lo que sucede durante nuestro trabajo, los síntomas desaparecen, en ocasiones de forma definitiva y en otras para manifestarse más tarde, o con otras formas. Si nos preguntasen si preferimos estar sanos o estar en paz, podríamos decir: Quiero las dos cosas, estar sano y en paz. Es una respuesta legítima y acertada. Para nosotros la elección no es entre la paz y la salud. La paz y el amor son el origen de la salud, mientras el miedo, el resentimiento y la culpa se reflejan en síntomas externos que llamamos enfermedad. La elección es entre dos experiencias esenciales la paz y el miedo. Por tanto, si siento que estoy en conflicto, siento cualquier agitación interna o creo estar amenazado, o surge la necesidad de arreglar o modificar mis circunstancias o a otras personas para que yo pueda estar en paz o ser feliz, entonces sólo tengo que aquietarme un instante, sentir la  agitación, la rabia o lo que esté ahí luchando contra lo que es, y simplemente autorizarme a sentir eso, a reconocerlo, a respirarlo y entregarlo a la quietud y a la paz que reside en nuestro interior. Eso es todo. Sólo desde esa paz, desde esa quietud y entrega se pueden luego emprender acciones inspiradas y efectivas, se podría decir que en ese estado de paz, las decisiones se toman solas, o en función de la paz que sentimos al tomarlas, las acciones son siempre actos de amor y cuando de nuevo aflora la duda, la culpa o el conflicto mi tarea es volver a aquietarme y elegir de nuevo la paz. Eso es todo. ¿Eso es todo? Sólo eso.


Por eso en nuestras sesiones, ya sean individuales en la consulta, a través del contacto consciente, o en nuestras sesiones de yoga en grupo, mediante el movimiento consciente, nuestro único objetivo es asentarnos en la paz y extenderla. Hallar la paz en nosotros y compartirla. Eso es todo.
A algunas personas  esto no les cuadra mucho, porque en general asumimos que la salud y el bienestar consisten en tener y poseer y hacer muchas cosas y esforzarnos y ser muy activos y comprometidos con muchas causas, todas ellas muy éticas y loables, y que nos hacen sentir genial, pero al final el único baremo que tenemos para saber si vamos por el buen camino no es qué hacemos, pensamos o tenemos, sino cómo nos sentimos haciendo, teniendo y pensando todas esas cosas. Si no hay coherencia entre lo que hacemos, pensamos y sentimos no habrá paz en nuestros corazones, y por tanto esta incoherencia se manifestará en nuestras vidas en formas leve y sutiles cómo el aburrimiento o la incomodidad en el estar, o en expresiones cada vez más escandalosas en proporción a la misma incoherencia, pudiéndose manifestarse sintomas y enfermedades complejas e incluso accidentes y otras calamidades.



Así, con el transcurso del trabajo en la Raíz, la persona va a aprendiendo a reubicarse una y otra vez en la quietud y reorientarse hacia la paz. Poco a poco va recobrando la confianza en sí misma y en lo que siente. Aprender a tomar sus deciones y sus acciones desde esta nueva orientación y por lo general las circunstacias externas mejoran justo cuando ya no nos importa tanto cambiarlas. Esto no significa que no podamos tener metas y alcanzar logros personales o profesionales, muy al contrario, viviendo desde la paz la vocación personal y el desarrollo de nuestras aspiraciones se vuelven más fáciles y coherentes. Desde la práctica básica de la Raíz, nuestra reorientación hacia la paz, los frutos se recogen desde el primer día y la confianza y la alegría se acrecientan a cada paso.
Desde aquí te animo a recibir un tratamiento personalizado en nuestra consulta, en pleno centro de Málaga, donde recibirás atención completa y personalizada, y a que pruebes una de nuestras clases de yoga que realizamos en distintas zonas de Málaga (Pedregalejo, Teatinos y Ciudad Jardín).

Que la Paz sea Contigo.
Om

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