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martes, 29 de julio de 2014

Ando Buscando la Libertad.


“Procurad que delante de vuestros anhelos y de vuestras esperanzas se dilate siempre el infinito. No queráis nunca llegar a los límites porque desde los límites sólo se puede regresar.” Juan Ramón Jiménez



Algunas personas, muchas, llegan a clase de yoga buscando un alivio a sus dolencias físicas, psíquicas o emocionales, declarando, por lo general las primeras, las penitas físicas. Me duele aquí, me duele allí, que si hernias discales, que si túnel carpiano, que si la operación de menisco. Y también, es que estoy "estresá" es que tengo un poco de depresión, y mucha ansiedad y a ver si me relajo, con los hombros pegados a las orejas y escondiendo la mirada que dicen que es el espejo del alma. Esto se escucha casi a diario y es lo más legítimo que se pueda dar, buscar ayuda para los males que nos aquejan, benditos sean los dolores del cuerpo y los tormentos del alma que nos traen la esterilla de yoga porque en ella recibimos nuestra medicina.




Alguna vez en clase he dicho, yo no sé ustedes, no sé lo que vienen a hacer aquí, yo ando buscando la libertad, queriendo decir que de los dolores y los tormentos antes mencionados no nos libra ni Perry Manson, pero se nos da la oportunidad de trascenderlos, de usarlos como un trampolín hacia el infinito, que esto simboliza la esterilla, cuando nos venimos al frente para empezar a saludar al sol, nuestro padre cósmico, nos asomamos al abismo y nos lanzamos con plena confianza en manos de la inteligencia infinita que nos sostiene, la misma que mantiene al sol ahí, dándonos la vida en forma de de luz y calor, la misma inteligencia que mantiene nuestro corazón latiendo y que hace brotar el agua en la roca dura. Y ahí empiza el baile, la respiración y el movimiento fluyendo en esta danza del yoga, y una salutación y después otra y otra y otra, y ála, la medicina esta servida y tomada. 



Luego es cierto que los dolores que te trajeron se diluyen o incluso desaparecen, pero no se acaba ahí la cosa, la fiesta sigue y continúa hasta el amanecer, hasta el despertar, toda forma en el Universo busca incesantemente su perfeccionamiento, y parece que éste sea la esencia misma y el sentido del mundo de la forma. Por ello llegan otros dolorcillos, quizá los mismos, y otras sombras, las mismas viejas sombras, y recovecos donde arrojar luz y se va convirtiendo esto en el arte de las sutilezas y hasta cuándo. La verdad, ni idea. Probablemente hasta que no haya más que luz, sin atisbo de forma alguna que arroje sombra alguna, una luz cegadora, un disparo de nieve, como dijo Silvio, y ya, a fliparlo con los querubines y toda la cohorte celestial. Imagino.



En fin, a algunos nos queda un buen rato para eso y no nos queda otra que seguir lanzándonos desde el trampolín, seguir confiando y danzando. Seguimos pues practicando en agosto, con "tó la caló" en nuestra sala de Ciudad Jardín, que ya es tan cara a mi corazón que la siento como mi hogar. Ahí estaremos en los horarios de mañana y tarde los miércoles y viernes. y sospechamos que algún tallercito de sábado caerá, o se lanzará al menos, a ver qué pasa. 

Para más información. AQUÍ ESTAMOS.


Om Paz.
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