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miércoles, 12 de marzo de 2014

Yoga Vivo:Karma, pratyahara y el Reino de los Cielos.




Estamos sujetos a la acción, no podemos sustraernos de ella. Es decir, es imposible no hacer nada. Cuando uno, o una, dice Hoy no pienso hacer nada, lo que quiere decir, probablemente, es que va a pasar la mayor parte del día descansando, en el sofá, en la cama, tumbona, o cualquier otro soporte horizontal, con los mínimos esfuerzos para alimentarse, higienizarse y evacuar. Pero esto también es acción. Si no intenta llevar este no hacer nada a un extremo. Por ejemplo, durante dos semanas no vayas al trabajo, ni llames por teléfono, ni des explicaciones ni nada, no hagas nada, estate quieto e inoperante durante un prolongado período de tiempo, no te duches o incluso no comas ni bebas, a ver si esto no son acciones, y si acaso no traen consigo unas consecuencias o resultados determinados. No podemos suestraernos, por tanto de las acciones, ni de los resultados que generan. Toda acción tiene implicaciones fisiológicas, psicológicas y espirituales inherentes, desde lavarse los dientes, encender un incienso, dormir o viajar a la luna. La única diferencia estriba, y esto tiene implicaciones filosóficas también, en si hay conciencia en la acción, o qué estado de conciencia la genera, ¿ surgen la acciones como borbotones, de forma compulsiva, repetitiva de nuestro subconsciente?, es decir, ¿nos vemos repitiendo las mismas acciones una y otra vez sin control ninguno, diciendo las mismas tonterías, las mismas frases y expresiones remanidas, tropezando por enésima vez en la misma piedra hasta el hartazgo? ¿o, por el contrario, nacen de la quietud, de la levedad de nuestro centro vacío, ese wu wei del que hablan los chinos, sin esfuerzo, como emanando directamente del simplemente ser, acciones fresca, nuevas, espontáneas, como rosas naciendo a cada instante, entregando su perfume? Cuando después de un rato conduciendo mi coche me doy cuenta que ya casi he llegado a casa, sin conciencia del camino, ¿quién conducía, quién me trajo a casa? ¿Dónde estaba yo en el interin, dónde mi conciencia? Quizá lo único sobre lo que tengamos algún control, eso que llaman el libre albedrío, sea sobre nuestro estado de conciencia, puede que nuestra única responsabilidad sea estar presentes, atentos ante el despliegue inacabable de las acciones y sus resultados. ¿Son los pensamientos acciones, es un acto el pensar? ¿Soy yo el que pienso o el pensamiento simplemente aparece? ¿Puedo pensar desde un estado de presencia, es decir, sin ser absorbido por la mente, sin perder completamente el contacto con el aquí y el ahora? En este punto ya habrá a quien se le estén derritiendo los sesos. Aflojemos pues.



En yoga existe pratyahara, que es uno de sus ocho miembros, y viene a significar interiorización. Volcar los sentidos hacia adentro. Uno puede mirar hacia fuera, que es de hecho lo que hacemos la mayor parte del tiempo, pero también puede mirar hacia adentro. También se puede oír adentro, el sonido de la propia respiración, el latir del corazón, incluso mientras lees esto puedes tener pate de tu atención en tu cuerpo, en tu respiración, puedes sentir el cuerpo en contacto con tu asiento, con tu ropa, y seguir leyendo, en un estado de presencia. Sigue leyendo y escuchando tu respiración al mismo tiempo, sigue. Hazte consciente del movimiento que la respiración genera en el cuerpo, principalmente en el abdomen y las costillas, y sigue leyendo sin perder contacto con las sensaciones. Trata de sentir el tacto interno de las fosas nasales, la sensación que el aire produce dentro del cuerpo al entrar y salir de él. Y el sonido, escucha el sonido da la respiración mientras lees. Movimiento, tacto y sonido interno de la respiración, y esto sin dejar de leer. Estás leyendo en un estado de presencia, tu atención se proyecta hacia adentro y a hacia afuera simultáneamente. Atención plena.

 Prueba esto.Toma conciencia de tu postura, procura que sea erguida y cómoda, relaja los hombros y los músculos de la cara, encuentra tu respiración, hazte consciente de ella. Ahora cierra los ojos durante un minuto o dos( espera a terminar de leer las indicaciones, claro), y sigue entrando dentro, ayudándote de la respiración como acabamos de hacer, sólo que esta vez, en vez de tener la mirada en esto que estás leyendo vas a mirar esa pantalla negra que aparece  cuando cierras los ojos. Mantén parte de tu atención siempre en el cuerpo y en la respiración, y sigue mirando la pantalla. Espera a que aparezca tu primer pensamiento, puede que aparezca una imagen,un recuerdo, o colores, o sencillamente veas oscuro. Sólo trata de no perder tu atención en las sensaciones físicas y le respiración, y dale la bienvenida a cualquier cosa que aparezca en el campo de la conciencia. Anímate, entre ahí un par de minutos, no pierdas la atención, no te dejes atrapar por la mente. Adelante prueba.



¿Qué tal?  ¿Puedes seguir ahí, despierta, presente, conectada contigo misma y seguir leyendo? Imagínate emprender todas tus acciones desde este estado de presencia. Escuchar a tu pareja, a tu madre o a tu hijo desde ahí, hablarles desde ahí, desde este centramiento, desde este estado de poder que es la presencia. Cualquier acción que lleves puedes hacerla desde ahí, presente, y esto otorgará calidad, dignidad y grandeza a cada gesto, cada palabra, cada acto, ya sea preparar una ensalada o tomar una decisión importante, pasear por la playa, ducharte, jugar al tenis o hacer el amor(aquí está más difícil no perderse. Risas). 

La mayor parte de las personas pueden realizar estos ejercicios, leer esto sin perder el contacto consigo mismas. Lo difícil, está claro, es mantenerse ahí, vivir ahí, aquí, ahora. Pero, está claro también, que se trata de una elección, el estar presentes, atentos. Es una elección que se renueva a cada instante y quizá sea esta, digo filosofando, la única elección posible, el famoso libre albedrío. Si no, intenta cambiar el mundo, o a tu pareja, o a tus padres, intenta cambiar el pasado, o crear el futuro con todas estás técnicas atractivas tan en boga, y dime si la frustración, el desaliento y la desesperanza no embargan tu vida en algún punto del proceso. Y sin embargo practica la presencia, inténtalo unas horas, o propóntelo un día entero, al menos trata de emplearlo una sola vez, escuchando a alguien importante en tu vida, escúchale sin tener una opinión, un consejo o una crítica, tan sólo ábrete y escucha sin perderte, sintiendo tu cuerpo y tu respiración, y te aseguro que un mundo fresco y nuevo se desplegará ante tu vista, y tu respuesta, o tu silencio, nacerá de ese centro leve de donde surgen las respuestas y los silencios nutritivos, esa respuesta, o ese silencio, será para ambos, el que escucha y el que habla, y no nacerá de ninguno de los dos, vendrá de ese centro leve, vacío, que nos sostiene y alienta.

Creo que este centro, es lo que Yeshua llamó el Reino de los Cielos, ese que ya está aquí, dentro de nosotros. Según nos dijo, es lo único que tenemos que buscar, y nos susurró la dulce promesa de que todo lo demás nos sería dado por añadidura.



Que seáis felices y encontréis el Reino Interior. Que la Paz sea con vosotros y vosotras y que os lluevan bendiciones.

Gracias.

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