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viernes, 15 de enero de 2010

PAPILLA DE COLIFLOR CON CEBADA. PLATO MEDICINA.




1 coliflor pequeña
1 papa mediana
1 puerro hermoso
1 tazón de cebada
una cucharada de aceite
sal y pimienta

  • Mete en la olla la coliflor, la papa, el puerro (1) troceados junto con la cebada, la cucharada de aceite y la sal al gusto.
  • Cúbrelo de agua y ponlo en la candela. Déjalo hervir 25 minutos o hasta que la cebada esté tierna.
  • Escurre el caldo y resérvalo.
  • Échale pimienta al mejunje sin cortarte (2).
  • Enchufa la batidora y haz una crema añadiendo el caldo reservado hasta que forme la consistencia de una papilla de bebé.

(1)               Aquí puedes meter la parte verde del puerro (o sea, las hojas) para aprovechar todas sus vitaminas y fibras, pero tienes que sacarla antes de meterle la túrmix, porque son demasiado fibrosas y se te hacen hilillos, comprometiendo la textura que buscamos.
(2)             La pimienta ayuda a la salivación, que es el primer paso en el proceso de digestión. Unos alimentos bien salivados se digieren mejor. Ayuda también al organismo a la absorción de ciertos nutrientes y usada en abundancia hace que se te caigan los mocos, o lo que es lo mismo, retira el exceso de mucosidad en el cuerpo.

 
“Daniel, empero, resolvió en su corazón el no contaminarse con comer de la vianda de la mesa del rey ni con beber el vino que el rey bebía; y rogó al prefecto de los eunucos que le permitiese el no contaminarse. Y Dios hizo que Daniel hallase gracia y benevolencia ante el jefe de los eunucos. Y dijo el prefecto de los eunucos a Daniel: Me temo yo del rey, el cual os ha señalado la comida y la bebida, que si llegare a ver vuestras caras más flacas que las de los otros jóvenes, vuestros coetáneos, seréis causa de que el rey me condene a muerte. Dijo entonces Daniel: Ananías, de Misael y de Azarías, suplícote que hagas la prueba con nosotros tus siervos por espacio de 10 días; y désenos granos para comer y agua para beber; y observa nuestras caras y las caras de los jóvenes que comen las viandas del rey; y según vieres, harás con tus siervos. Oída él esta propuesta, hizo con ellos la prueba por 10 días. Y al cabo de 10 días aparecieron de mejor color sus rostros y más llenos que los de todos los jóvenes que comían las viandas del rey. Malasar, pues, tomaba para sí las viandas y el vino que ellos habían de beber; y les daba de comer granos y Dios les dio a estos jóvenes ciencia y pericia en todos los escritos de los caldeos; a Daniel, empero, la inteligencia de todas las visiones y sueños.”


Libro de Daniel, I, 8-17.


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