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lunes, 14 de septiembre de 2009

El Tarot



El Tarot ha sido, y sigue siendo, desde tiempos remotos un compendio de Sabiduría Universal cifrada, o codificada, en sus sugerentes imágenes, llamadas Arcanos, palabra que significa secreto. Su origen es confuso. Algunos dicen que se trata del libro de Hermes Trimegistro, otros dicen que lo introdujeron los gitanos cuando llegaron a Europa en el siglo XV. Lo cierto es que desde su aparición, este conjunto de imágenes ha sido interpretado, reinterpretado y no pocas veces malinterpretado; ha dado lugar a los juegos de naipes, ha servido de instrumento de adivinación, y aún hoy se le sigue dando este uso, sobre el cual se fundamenta toda una picaresca que desborda líneas telefónicas y ofertan predecibles futuros online a precios variables. Pero, ¿qué es realmente el Tarot? ¿Qué función tiene? ¿De qué puede servirnos?


El Tarot es, en puridad, una guía universal y práctica para el desarrollo del ser humano. Es universal porque está escrita en imágenes, que es lenguaje del subconsciente, al cual va dirigido el Tarot, hablándole del modo que mejor entiende, es decir con símbolos. Todas las cartas del Tarot, dispuestas en un determinado orden, ofrecen una descripción del periplo que el alma humana recorre, desde su inicio en la Vía( sea cual sea la Vía de desarrollo que uno elija), hasta su realización total, llámese Nirvana, el Reino, o como a uno mejor le convenga. Es práctica, porque lejos de convertirnos en simples títeres en manos del azar, nos ofrece los instrumentos necesarios para nuestro desarrollo personal y el de nuestro destino, revelando aspectos ocultos que nos dificultan el paso, u ofreciendo alternativas de acción en las distintas encrucijadas del camino. Pero, ¿cómo funciona el Tarot?

Cada carta en sí, guarda un secreto, un mensaje que es leído al instante por nuestra mente Subconsciente, y en segundo lugar, y de manera reflexiva y crítica, es leído por la parte de nuestra mente que hemos dado en llamar (un poco a la ligera) Consciente. Cuando se realiza una tirada, de una o más cartas, nuestro Subconsciente recibe el mensaje al instante. Es decir, que por muy escépticos que seamos, por muy críticos que podamos ser, el mensaje ha sido recibido. Esto lo saben muy bien los publicistas, y nosotros mismos nos damos cuenta, que a pesar de criticar el engaño que supone la publicidad seguimos comprando lo que nos mandan. Esto es así porque le hablan directamente al Subconsciente, que es en realidad el que dirige nuestras vidas aunque creamos ser dueños “Conscientes” de nuestros actos. Los sabios que diseñaron el Tarot también conocían este mecanismo del Subconsciente, pero sus intenciones (por suerte para nosotros) eran más puras que las de nuestros publicistas, y encontraron la forma de orientarnos aunque fuese sólo a este nivel, pero dejando también una puerta abierta para llevar esta Luz a nuestra Consciencia. Pero, ¿cómo puede arrojar luz este Tarot a nuestra Consciencia? Muy fácil. A través de la interpretación cabal de su mensaje.

Lo que no es tan fácil es interpretarlo cabalmente, y dependerá de nuestro conocimiento tanto de la iconografía, la numerología y la simbología con la que se expresa el Tarot, como de nuestra intuición cognitiva, que es el instrumento indispensable para relacionar las imágenes de estas cartas con la situación concreta del consultante. Desde mi punto de vista es el consultante mismo el que mejor puede interpretar las cartas. Para ello se hace indispensable el estudio concienzudo del Tarot, o la ayuda de un buen conocedor del tema.

Desde hace cinco años me he dedicado al estudio del Tarot, especialmente en su edición marsellesa, lo cual me ha enriquecido en todos los ámbitos de mi vida, pues ha sido, y aún es, una gran ayuda en mi búsqueda de la Verdad, el Amor, la Libertad, la Paz y la Armonía. Recientemente, he querido compartir esto con otra gente, y he empezado con mis clientes asiduos, que vinieron buscando alivio a sus dolores físicos, a través de mis masajes, y hemos acabado haciendo yoga, meditación, visualizaciones y por último el Tarot. En definitiva lo único que hago es compartir todo aquello que he encontrado en la vida y que es bueno para mí; para acabar comprobando que es bueno para otros.

Lo que hacemos normalmente en una primera sesión de este Tarot terapéutico es hacer una tirada de tres o cinco cartas, con el fin de desvelar la situación presente del consultante, los motivos que le han llevado a donde está y las claves para seguir adelante. Básicamente, lo único que hago es darle al consultante las claves para que el mismo, que es el mejor conocedor de su situación, pueda interpretar la tirada. Después de esta primera tirada suele quedar claro cual es el símbolo arquetípico con el que debemos trabajar, o desarrollar más a fondo, así que acto seguido pasamos a hacer una visualización en la tomamos contacto con esa energía y la integramos en nosotros. Es realmente un trabajo hermoso y muy esclarecedor. Si bien es cierto que también puede resultar desconcertante e incómodo, sobre todo a mentes escépticas o excesivamente críticas.

Quienes anden buscando que les dirijan la vida, quienes se vean a sí mismos como espectadores pasivos de su realidad, quienes quieran seguir sin ser capaces de gobernar sus vidas, éstos pueden ir a consultar a una pitonisa o a sentarse en el sofá para que les digan qué comprar y cómo vivir. Yo invito al resto a explorase a sí mismo, a encender la Luz de nuestra intuición, a tener el arrojo y la valentía de abrir nuevas sendas, a vivir libremente y sin miedo, a transitar el estrecho sendero, a cruzar la angosta puerta que lleva a la Salvación. No sé si queda un poco rimbombante, pero ahí queda eso.

¡QUE TODOS LOS SERES SEAN FELICES!
¡QUE TODOS LOS SERES ALCANCEN LA PAZ!
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