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martes, 29 de noviembre de 2016

El Tarot. Imágenes que Curan.


Theda Bara (1915)

Compré mi primera baraja de Tarot cuando tenía 15 años, en el quiosco de al lado de casa, y no recuerdo que viniera con ningún libro, o revista, que explicara el significado de aquellas imágenes, tan sólo el mazo con los 22 arcanos mayores, en un estilo Art Nouveau, de figuras estilizadas y con colores vivos. Sencillamente, me fascinaban aquellas imágenes, no me importaba demasiado el significado que pudieran tener, me pasaba un buen rato mirándolas, cada detalle, y me llamaban la atención las muchas sensaciones que despertaban en mí. Unas me atraían y al mismo tiempo me perturbaban, me sentía sacudido por ellas en mí interior, otras me provocaban rechazo, sin que dejaran de ser atractivas de algún modo, ninguna me dejaba indiferente. A modo de juego, le hacía lecturas a alguna prima mía que buscaba orientación en asuntos amorosos, y me encantaba dejarme llevar y decir cualquier cosa que se me pasara por la cabeza, atando cabos entre lo que las imágenes me sugerían y lo yo conocía de la historia personal de la consultante, urdía un algún oráculo propiciatorio, orientándola en sus decisiones, o haciendo alguna advertencia sobre futuras consecuencias de sus relaciones con este o aquel chico. La libertad que sentía en aquellos juegos, donde podía dejar mi imaginación volar y poner mi intuición a trabajar, me llenaban de satisfacción.


Con el tiempo vino el estudio profundo de su imprecisa historia, de la iconografía, el simbolismo, las distintas interpretaciones. Eliphas Levi, Papus, Eteilla, me interesé por los románticos ocultistas europeos que hicieron resonar y vibrar de nuevo este juego de cartas, otorgándole su dignidad perdida durante la Edad Media, cuando se tuvo oculto de miradas inquisitoriales, o por un puro entretenimiento, un juego de adivinación, cuando no una recurrente forma de engañar y sacar dinero del prójimo jugando con sus anhelos y esperanzas más profundos (actividad que aún hoy es la base de la mayoría de lectores de Tarot, por cierto). Después llegó Jodorowsky. Cuando leí su libro La Vía del Tarot hace once o doce años, su interpretación de los arcanos, su vasto conocimiento, su increíble intuición, la exquisita creatividad, el trabajo de restauración del Tarot de Marsella, su propuesta del arte como sanación, la psicomagia, inundaron mi universo interior y enriquecieron mi visión hasta un punto que mi gratitud y amor por su trabajo no cesan. 


También encontré, casi en paralelo, a los 15 años también, y de forma igualmente ecléctica y autodidacta, el mundo del yoga y la meditación, y ambos mundos se tocaron e interprenetraron, y fueron nutriéndose el uno del otro, y mi alma se fue apoyando en estos pilares de sanación: Tarot, yoga y meditación. Con el tiempo mi forma de trabajar con estas cartas se fue haciendo más meditativa. No estaba tan interesado en el significado, o la interpretación los arcanos, sino más bien en las emociones y sensaciones que despertaban en mí, que fue justo lo que me atrajo al principio. De modo que el círculo se fue cerrando y empecé a trabajar con el Tarot de una forma diferente, tan sólo trabajaba con una carta, o como mucho tres, en cada tirada, y me centraba principalmente en el cuerpo, en las sensaciones que despertaban los arcanos en mí. ¿Por qué unas cartas me inquietan y otras me agradan? ¿Por qué algunas incluso pueden provocarme rechazo, asco, o temor? Alguna en cambio puede resultar muy atractiva, o generar una mezcla de sensaciones difíciles de expresar. Puedo sentirme, dentro de una misma carta, identificado con un personaje, o con un objeto, y sentir animadversión por el personaje, o el objeto, o el animal que le acompaña. Me di cuenta de que permanecer, sencillamente, en silencio observando las cartas y permitiendo que todas estas sensaciones, sentimientos y emociones se manifestaran suponía, en sí, un acto terapéutico, una limpieza de memorias subconscientes, memorias de dolor ancestrales, miedos ocultos, vergüenzas y culpas primordiales, quizá del tiempo en que fuimos expulsados del paraíso. No es necesario comprender, ni analizar ni obtener una respuesta, o la solución al problema. Efectivamente, si estás pasando por dificultades en estos momentos puedes traer tu inquietud y tus preguntas a este lugar sagrado, a este encuentro con los arcanos, y dejar que lo que está oculto, o secreto, emerja en forma de imagen justo enfrente de ti. En el Tarot, una imagen, o varias, es toda la respuesta que hallarás. Aunque entender el simbolismo y la iconografía de las cartas puede ayudarte a que hagas tus propias interpretaciones y asociaciones, y sirvan como punto de partida para más o menos profundas reflexiones sobre lo que te está pasando en este momento, el valor principal de estas cartas son las imágenes en sí, valen más que todas las palabras y elucubraciones que puedan manar de tu mente analítica. Prueba esto, si la vida te desafía, toma la baraja, aquiétate y formula una pregunta que ponga en ti toda la responsabilidad de lo que está ocurriendo. En un silencio meditativo, tocando, o barajando el mazo, pregunta, por ejemplo, ¿Qué representa este desafío en mi evolución espiritual?¿Cómo puedo aceptarlo? ¿Cómo puedo cambiarlo? ¿Qué fuerza oculta en mí debo despertar para superarlo? ¿Qué debo aprender de todo esto? ¿Cuál es mi resistencia? Y a continuación saca una carta. Medita en ella. Guárdala. Haz un dibujo, o una foto, y ponla donde puedas verla, en la pantalla del móvil, o impresa en un lugar donde la veas a menudo. Vístete con los colores que aparecen en la carta, disfrázate, recrea la escena que ves en la carta en la vida real, si el personaje aparece en el campo, vente al campo, si aparece en un sillón, siéntate en tu trono y gobierna tu vida, desata tu creatividad, vive el arcano, deja que opere la parte de nuestro cerebro que es intuitiva, creativa,  juguetona y salvaje, vive una aventura, pide ayuda si lo necesitas, o deja que sea tu secreto, un juego íntimo de sanación. No hay límites.


Realmente, amo el Tarot, y estoy muy agradecido al espíritu que lo creó de que nos regalara semejante joya de sabiduría y liberación. Llevo más de 25 años recorriendo este camino de la vida en Su compañía. Me gustaría ofrecerte mi ayuda si quieres consultar el Tarot, ayudarte a encontrar las respuestas dentro de ti con la ayuda de este tesoro. Podemos vernos en mi consulta en pleno centro de Málaga, o también en sesiones por Skype. Pide más información o agenda una cita:

Rafael 
601 26 43 46
lavidasentida@gmail.com

Que seas muy feliz.
Om
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